Imagen: Cortesía FHMM

Al encuentro de la letra: Biblioteca Móvil

26 | 03 | 2021

El programa Biblioteca Móvil de la Fundación Haciendas del Mundo Maya tiene más de diez años promoviendo la lectura y la escritura, motores de transformación de las comunidades.

La misión de Fundación Haciendas del Mundo Maya (FHMM) es fungir como un agente para el desarrollo individual y colectivo de las comunidades mayas orgullosas de su identidad cultural. Esta tarea se lleva a cabo a través de diversas iniciativas sociales —englobadas en el Programa de Desarrollo Integral Comunitario y otros proyectos especiales— que promueven y rescatan la herencia cultural de estos pueblos, y cuyo modelo de intervención consta de dos ejes transversales, Desarrollo humano y Recursos naturales, y cuatro líneas estratégicas: Vivienda e Infraestructura, Salud y Nutrición, Empresas sociales y Educación y Cultura.

Para cumplir con el objetivo de actuar como una plataforma donde las comunidades accedan a herramientas que les permitan ejercer su derecho a la educación y a la información, el último componente —Educación y Cultura— se compone de una serie de iniciativas diseñadas para brindarles a las comunidades espacios adecuados para su formación integral, y que hoy prioriza en estos ejes de acción:

  • Fortalecimiento de espacios educativos comunitarios como lugares de acceso a derechos humanos.
  • Formación integral continua en red para promotores educativos comunitarios.
  • Los jóvenes como agentes de cambio en sus comunidades.
  • Proyectos culturales en las comunidades como medio de expresión, y desarrollo integral emprendedor para los adolescentes y jóvenes.
  • Acompañamiento a las familias para que los estudiantes permanezcan en la educación formal.

El abanico deiniciativas del componente de Educación y Culturaintegra diversos proyectos que promueven la libre expresión para un desarrollo comunitario integral de la comunidades de la península de Yucatán con las que trabaja, como la creación de espacios educativos al aire libre; la red de promotores educativos; la serie de conciertos y talleres Múul Paax, dedicada al rescate, fortalecimiento y dignificación de las expresiones musicales mayas; la apertura de más de 20 espacios educativos comunitarios; un programa de becas universitarias para jóvenes de las comunidades; y la Biblioteca Móvil, entre otros.

Para saber más de este último proyecto, entrevistamos a María Tamayo, facilitadora educativa, y a Cyntia López, coordinadora de Educación y Cultura.

1. ¿Cómo nació el programa de la Biblioteca Móvil? ¿Cuáles son sus objetivos y a quiénes se dirige?

Cyntia: La Biblioteca Móvil tiene su antecedente en un proyecto que la Fundación Alfredo Harp Helú puso en marcha en Oaxaca y nos compartió. Nosotros la implementamos en Yucatán y Campeche. Siempre fue un proyecto que nos permitió en “avanzada” comprender mejor a grupos de comunidades a priori y proponerles trabajar con el Programa de Desarrollo Integral Comunitario. Antes de la pandemia, la biblioteca viajaba durante todo el año a distintas comunidades rurales para la promoción de la lectura en itinerancia con rutas establecidas por año. Se tenía planeado que en 2020 iniciara la ruta 11, pero a causa del covid-19 tuvimos que hacer algunos ajustes para que el programa también pudiera convertirse en un vehículo para acompañar a las familias de las comunidades donde se está presentando la mayor cantidad de retos en temas de educación, como los problemas de conectividad o de la posibilidad de que los padres apoyen a sus hijos durante la educación a distancia.

María: Desde 2020, el programa tiene tres ejes de acción para responder a los retos actuales: fomento a la lectura, refuerzo académico y capacitación en el uso de herramientas digitales. Entre sus fines más importantes están contribuir a la generación del sentido de comunidad, lograr que las familias se asuman como agentes de educación y hacer que, bajo las condiciones actuales, la comunidad se convierta en un lugar de aprendizaje.

Si bien el programa tiene como objetivo principal brindar herramientas pedagógicas a los niños, también queremos que sea un espacio abierto a toda la comunidad. Nuestro tiempo de intervención es de 10 a.m. a 5 p.m., y en él los niños y los jóvenes se integran a las actividades en un horario específico según su edad. Trabajamos tanto con niños de la primera infancia como con jóvenes de secundaria y bachillerato. Después de la comida, también abrimos un espacio para padres de familia y público en general que deseen adquirir herramientas tecnológicas.

Buscamos que las sesiones no sigan el esquema de una clase tradicional. Por el contrario, queremos que todos los que participen puedan explorar y descubrir, a fin de que refuercen los conocimientos pilares que exige la SEP. Por ello nos basamos en la metodología dia para diseñar una sesión.

2. ¿Qué papel juega la lectura en el rescate de la identidad cultural?

CL: Los procesos a través de los cuales los niños actualmente viven este aprendizaje están haciendo que la parte vivencial y lúdica de la lectura se esté quedando, por lo que se vuelve una tarea tediosa tener que leer en lugar de disfrutar el encuentro con la letra. La lectura (y la escritura) permiten un ir y venir de ideas. Nuestra intención es que los participantes tengan un acercamiento diferente a la lectura, que comprendan que la lectura no es una hoja impresa muerta, sino la construcción de la experiencia.

MT: En la fundación creemos que la lectura te permite conocer y explorar el mundo de diferentes formas, y eso es algo que queremos fomentar. Trabajamos mucho con secuencias narrativas: por ejemplo, les mostramos a los niños una pintura de Piet Mondrian y les pedimos que generen un código con cada color o que unan conceptos al azar (como “perro mágico”) y que nos cuenten una historia. Si no saben escribir, les pedimos que la dibujen: nuestra intención es que adquieran herramientas para que eventualmente puedan contar sus propias historias. Para lograrlo, la mediación es muy importante, dado que esto solo es posible a través de la inclusión de todos sin importar su nivel de alfabetización.

3. La lectura es un dispositivo de la memoria y una poderosa herramienta para la reafirmación del ser. ¿El fomento de la escritura también está considerado en el programa?

CL: Sí, de hecho, ponemos mucho énfasis en que los niños y los jóvenes compartan sus historias. Por ejemplo, hace poco implementamos una actividad en la que les pedimos que, como en una publicación de redes sociales, escribieran con un cierto número de palabras un mensaje para el mundo después de la pandemia. La necesidad de generar experiencias situadas se ha hecho aún más relevante desde el año pasado, pues nos dimos cuenta de que no hay dos comunidades iguales. Hay similitudes, pero al final cada una tiene una historia original que contar.

MT: También queremos ir más allá de la idea tradicional de escritura. Por ejemplo, queremos explorar con ellos la posibilidad de escribir sin lápiz y papel. Entonces nos preguntamos cómo podemos escribir con el cuerpo o lo que hay en nuestro contexto. Una de las actividades que estamos por implementar es tomar la fachada de una casa o de un edificio importante de sus comunidades como vehículo de mediación y, a partir de eso, generar historias. Nuestra intención es fomentar el amor por la escritura y la lectura, pero desde la experiencia propia.

4. ¿La Biblioteca Móvil cuenta con material escrito por miembros de las comunidades?

MT: Cada participante (o “explorador”) tiene una bitácora de viaje. Ahí registra su experiencia en la biblioteca. Una de las propuestas que estamos planeando realizar como producto final de estos tres primeros meses del proyecto es, por ejemplo, redactar la historia de la comunidad con piedras que cada niño decorará de acuerdo con su historia. Apenas estamos viendo los avances que hemos tenido, pero esa es la idea donde quisiéramos aterrizar los productos. Para nosotros es muy importante que al final de la sesión no nos quedemos con que solo fue una bonita experiencia, sino que se llegue a un producto final que se construya con la comunidad. Por ello, tomamos la evidencia y planeamos cómo vamos a comunicar todo lo que vivimos aquí para que esas voces no queden solo en la oralidad.

CL: Al final de cada ruta se trabaja en la producción de textos a través de distintos ejercicios y vimos la necesidad de publicar estos textos para darle formalidad a la experiencia y reconocimiento a lo que se está produciendo; que los niños vieran que lo que están contando es importante, que es importante ser leído y que es importante plasmarse en una historia. En estas comunidades es difícil encontrar historias que te representen y que te hablen de tu región. Los textos que imprimimos con nuestros programas (no solo con Biblioteca Móvil) no están dirigidos al público general, sino a las mismas comunidades para que generen su propio acervo. Son experiencias que no se limitan a las 10 comunidades donde participamos, sino que también llegan a otras comunidades para crear lazos.

5. ¿Qué resultados culturales y sociales ha tenido el programa hasta el momento?

CL: Algo que se nos queda grabado es la forma como cada comunidad ve la biblioteca. Cuando regresamos a las comunidades, la gente reconoce la camioneta y a la persona que la maneja. Los niños siempre nos saludan y nos preguntan si vamos a volver a leer y escribir juntos. El interés de los niños por seguir teniendo estas vivencias se hace evidente en esta ocasión porque estamos regresando a comunidades donde antes ya estuvimos.

Por otro lado, a través del trabajo con los niños hemos detonado la participación de los adultos. Ellos se involucran en la implementación del proyecto. Antes, las escuelas locales eran las encargadas de resguardar el acervo que se formaba para la comunidad, pero en esta nueva etapa ahora son los padres, los comités vecinales y la red de promotores educativos quienes cumplen este rol. Ese es otro resultado del programa: ver cómo las comunidades se organizan para generar espacios de aprendizaje. La intención final es que ellos desarrollen estas habilidades para que posteriormente puedan implementarlos por su cuenta.

MT: Aunque la nueva ruta se implementó hace poco tiempo, hemos notado que las niñas, los niños y los adolescentes están muy emocionados por tener un espacio para compartir y convivir. Al principio son tímidos, pero de pronto se inmiscuyen tanto en la actividad que ellos mismos se sorprenden por lo que construyeron. Otro de los resultados ha sido que los promotores educativos, quienes nos apoyan con el programa, han desarrollado sus habilidades de liderazgo. La Biblioteca Móvil es un espacio donde los niños pueden jugar y aprender, y por ello, cada vez que llegamos a la comunidad, ya están esperándonos con su cubrebocas, su botella de agua y su carpeta. Los mismos niños son los que le avisan a toda la comunidad de nuestra llegada. Se están apropiando de este espacio y le están dando un nuevo significado.

6. ¿Qué sigue para la Biblioteca Móvil?

MT: Con la nueva ruta estamos explorando tanto nuevos caminos como nuevas formas de crear, explorar y descubrir juntos. El futuro de la Biblioteca Móvil también implica la conformación de la base de lo que podremos llamar nuestra nueva metodología para que podamos seguir explorando nuevos caminos.

CL: La nueva ruta comenzó en enero y se planea que continúe hasta junio, cuando termine este ciclo escolar. En estos meses recorrerá cinco comunidades de Hopelchén, municipio de Campeche, y cinco comunidades yucatecas localizadas en Maxcanú y Abalá en Yucatán. Vamos a hacer una visita quincenal a las comunidades: en total, visitaremos ocho veces cada una. Lo que sigue es seguir trabajando con las comunidades para ofrecerles una herramienta de apoyo educativo y seguir creando alianzas con los maestros para que, cuando los niños regresen a las clases presenciales, la comunidad haya desarrollado nuevas habilidades que les permitan acompañar este regreso para que no sea tan abrupto.

Imagen: Cortesía FHMM

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