Basia Irland: artista del agua y del hielo

31 | 08 | 2021

Una artista que utiliza el agua y sus corrientes para esparcir, celebrar y proteger la vida.

La obra de Basia Irland podría sintetizarse en una sencilla escena: una mujer que observa el agua a la orilla de un río. Así es como la artista nacida en Estados Unidos en 1946 empieza uno de sus varios rituales: una larga conversación sin palabras con los cuerpos de agua, su fuente de inspiración. En ocasiones es acompañada por científicos; otras, la acompañan músicos; en ocasiones ella los visita sola. Irland utiliza los lagos, ríos y sus corrientes para, a través de ellos, esparcir semillas (reales y metafóricas) y hacer una pequeña contribución al ciclo de la vida.

Basia Irland es muchas cosas a la vez: es una poeta, escultora y activista que se ha dedicado a crear proyectos relacionados con el agua. Desde hace más de 30 años, se ha comprometido no solo a revisitar este elemento a través de la creatividad, también a examinar de manera precisa y profunda la intrincada relación que el agua sostiene con las personas, las plantas y los animales.

Durante su carrera ha creado una narrativa que tiene la noble intención de educar a las personas en torno al agua y su importancia. Entre sus logros destacan el asistir a diversas comunidades para aprovechar el agua de las lluvias, colaborar con National Geographic para difundir conocimiento a partir de ríos icónicos, y hacer esculturas en torno a los cuerpos de agua.

Para la artista, los seres humanos somos ríos que fluyen, océanos que se mueven; estamos hechos de agua —sangre, orina, lágrimas, sudor— y esa es nuestra gran unión con el universo, es lo que nos conecta con lo que somos de forma más esencial. Somos ríos que tienen que proteger a esos hermanos que fluyen en la naturaleza; ríos que tienen que dejar de contaminarse a sí mismos para encontrar armonía y, finalmente, volverse parte de los océanos.

Cuencas externas y cuencas internas

Basia Irland ha usado el agua, y todo lo que la rodea, para crear su propio universo creativo. En el transcurso de su carrera ha inventado lenguajes que, de tanto en tanto, se escriben con huesos de salmón o con las texturas rugosas que dejan las sequías; ha exaltado la belleza de los ríos color turquesa; y hasta ha inventado mapas para explicar por qué todo empieza ahí, en la tranquilidad de un lago o en las corrientes turbulentas de un río.

Pero además de sus odas cotidianas, la artista ha hecho visibles todos los problemas que se generan en el mundo por la polución del agua y el cambio climático. “A veces los ríos se enferman, y aunque nos creamos lejos del problema, este es un tema de vital importancia que va en nuestro detrimento, porque el ser humano no puede sobrevivir sin agua limpia”, nos recuerda la artista en una conferencia sobre el agua y los ríos. Su visión es prístina y sabia, como el agua misma.

Para ser parte de la solución, Basia Irland ha dejado piezas de su obra en todo el mundo. Cada una hace eco de los problemas locales y deja mensajes claros que súbitamente transforman el arte en pedazos de conciencia.

Los glaciares como libros

Irland ha puesto especial atención en el problema actual de los glaciares, que según indican algunos estudios se derriten año con año a gran velocidad debido a, entre otros factores, las altas emisiones de dióxido de carbono al aire. Hay que considerar que estas grandes masas de nieve recristalizada son las responsables, entre otras cosas, del nivel del mar; además de que son uno de los factores que determinan la temperatura del planeta entero.

Con esto en mente, la artista esculpe libros en trozos de hielo —preciosas esculturas efímeras— cuyos renglones están escritos con semillas endémicas de diversas riberas. Estos granos son para ella un símbolo del lenguaje universal de la ecología, pedazos de vida que nos permiten traducir los mandatos de los ríos.

Los libros de hielo de Basia Irland pueden asemejar volúmenes abiertos o cerrados,  y su destino final serán los ríos donde dichas semillas flotan y tendrán la oportunidad de plantarse a sí mismas. Detrás de cada grano, hay un amplio grupo de expertos: botánicos, especialistas en cuerpos de agua y ecologistas que eligen el tipo de semilla que beneficiará más a la región.

Pero ¿qué hacen las plantas por los ríos? Actúan como filtros, filtran la contaminación, mitigan la erosión, funcionan como guarida y alimento para las especies que viven cerca y, a los seres humanos, nos regalan placeres estéticos únicos.

Si algo nos enseña la obra de Basia Irland —un cuerpo artístico de gran relevancia y belleza— es que los ríos están vivos como cualquier persona; tienen una boca llamada delta, un cuerpo que conocemos como cuenca y hasta un sistema circulatorio; y sí, los glaciares tienen lenguas gigantes capaces de conectar una montaña con el agua más profunda del océano.

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