Breve guía para manejar nuestras emociones en tiempos de crisis

04 | 02 | 2021

La situación actual ha trastocado el universo emocional de una gran cantidad de personas alrededor del mundo. Aquí unos consejos sencillos para lidiar con ello…

La actual pandemia de coronavirus ha revolucionado nuestro planeta de formas insospechadas —algunas de ellas todavía desconocidas e inesperadas. No solamente las economías, sociedades y sistemas políticos del mundo se han visto trastocados por esta crisis, en un nivel más íntimo, la vida emocional y mental de una gran parte de la población se ha dislocado; esto resulta en una gran cantidad de trastornos como depresión, ansiedad, irritación, miedo, pérdida de apetito e insomnio, entre otros. Pero existen formas sanas y sencillas de aminorarlos o lidiar con ellos.

Ante la situación que vivimos y sus efectos negativos en nuestro mundo interior, lo primero que es importante reconocer (y hacerlo es un primer paso para tratarlos) es que todos esos sentimientos son naturales: el mundo vive tiempos inéditos y una buena cantidad de personas en todo el planeta están pasando tiempos difíciles y dolorosos. Finalmente, la pandemia ha implicado pérdidas de toda clase, y eso supone una amenaza real para nuestra mente. Por ello, un sentimiento de inseguridad o riesgo constante, el miedo a enfermar o, incluso, a morir, son completamente normales. Además, existe una tremenda incertidumbre: ¿cuándo acabará la crisis sanitaria?, ¿cuándo acabará la crisis socioeconómica?, ¿cómo será nuestro mundo —interior y exterior— cuando todo esto haya pasado?

Otra de las cuestiones esenciales, al momento de hablar de la pandemia y sus efectos emocionales, es el aislamiento. Una gran cantidad de personas no está acostumbrada a la reclusión y la soledad, situaciones que han modificado nuestras rutinas de forma evidente en los últimos meses. Pero estos cambios también pueden ser vistos como oportunidades —en el caso específico de la soledad o el aislamiento, podríamos hablar de una invitación a adentrarnos en nosotros mismos de nuevas maneras— y existen algunas cosas que podemos hacer para aminorar el estrés que este momento de la historia ha generado en muchos de nosotros.

Habitar el presente

Como se ha dicho, uno de los efectos de la actual pandemia es la preocupación constante por el futuro. En este caso, resulta importante observar nuestra mente y establecer lapsos de tiempo cada vez mayores en los cuales, de manera deliberada, hagamos el ejercicio de no pensar o preocuparnos por lo que aún no es una realidad, por el futuro. Esto solo puede hacerse habitando el momento presente y prestando atención a aquellas cosas, por más triviales que parezcan, que podemos controlar de forma momentánea —en otras palabras, practicar el mindfulness. Esto puede ser tan simple y obvio como poner atención a eso que estamos cocinando, a la ducha que tomamos, a las plantas que regamos, nuestro trabajo o cualquier otra actividad que sea parte de nuestra rutina actual. Otra manera de habitar el presente es observar los sentimientos (negativos o positivos) que estamos sintiendo, sin juzgarlos.

Meditar y respirar

Una forma de manejar mejor los sentimientos de angustia, miedo o soledad es, simplemente, ser gentiles con nosotros mismos. Para ello, la respiración y la meditación son herramientas altamente efectivas y al alcance de todos —aquí algunas meditaciones guiadas de la iniciativa Global Intention, creadas para abordar de una forma gentil y consciente los sentimientos que la pandemia puede producir dentro de nosotros. Respirar y relajarse restaura el sistema nervioso autónomo, y esto puede ser tan simple como hacer una cuenta de nuestras respiraciones (10 inhalaciones y diez exhalaciones); hacer un ejercicio sensorial recorriendo nuestro cuerpo conscientemente de pies a cabeza; o prestando atención a los sonidos que nos rodean durante un periodo corto de tiempo, a manera de ejercicio, y poco a poco, hacerlo durante lapsos más largos.

Cuidar tu cuerpo

Aunque esto puede sonar completamente obvio, el ejercicio físico es una forma eficiente de evitar la depresión. No importa el tipo de ejercicio preferido, internet está lleno de videos para todos los niveles para hacerlo desde casa. De la misma manera, procurar consumir alimentos nutritivos y balanceados puede ayudar a nuestro organismo a mantenerse en buenas condiciones. La importancia del ejercicio y la buena alimentación a un nivel orgánico y emocional es profundamente relevante en general, y más aún cuando las condiciones externas pueden favorecer la depresión, la tristeza o la ansiedad.

Encontrar milagros cotidianos

“El mundo está lleno de cosas mágicas pacientemente esperando que nuestros sentidos se agudicen”, escribió el poeta irlandés William Butler Yeats. Aún en el aislamiento y ante la incertidumbre de la crisis actual, la realidad en la que vivimos está llena de pequeños sucesos que solo requieren un poco de atención de nuestra parte para ser vistos y disfrutados. Esto puede ser tan simple como observar una planta crecer (tal vez registrar su crecimiento), disfrutar el sabor de una rica comida, escuchar una pieza musical que nos conmueva y la lectura (o relectura) de un buen libro. El secreto está en poder recuperar el asombro ante las cosas más pequeñas, esas que suceden de forma inadvertida dentro de nuestros hogares —aquí una guía para hacer una taxonomía de los seres vivos, plantas y animales, que habitan nuestro hogar.

Cuidado con el exceso de información

Ante la pandemia y la crisis que actualmente tiene lugar en el planeta, ciertamente es importante mantenernos informados sobre cómo cuidarnos o qué hacer en caso de enfermarnos. Sin embargo, todos los días enfrentamos enormes cantidades de información relacionada con la pandemia de coronavirus en los medios de comunicación y en nuestras redes sociales. Esto puede generar sentimientos angustiantes. Una buena recomendación es cuidar de no informarnos de manera obsesiva. Si te sientes abrumado, aléjate de las noticias por los periodos de tiempo que consideres necesario para sentirte mejor Además, es muy importante cuidar la información que compartimos: si decidimos hacerlo, debemos procurar que sea pertinente y provenga de fuentes confiables.

Escribir

El acto de escribir es también una forma de sanación. Esta actividad, la ciencia lo ha comprobado, es capaz de modificar nuestro cerebro a través de ciertos procesos neurológicos, y sus beneficios son innumerables. En el caso de los momentos difíciles y las crisis, la escritura ha servido como una vía para lidiar con la adversidad en forma de libros, diarios o cuadernos personales —que son, de hecho, instrumentos de autoconocimiento y curación. Una buena manera de manejar los sentimientos y sensaciones que la crisis actual produce en muchos de nosotros es escribirlos a manera de diario o bitácora: externar a través de la escritura sentimientos de ansiedad y no contenerlos es una manera de procesarlos.

Ayudar a los demás

En todos los momentos difíciles, pensar en los demás y hacer cosas por el prójimo son formas de procesar y vivir de una forma sana las pérdidas, miedos y preocupaciones. Escuchar a la gente cercana y hacerla sentir acompañada también es una forma de vivir un proceso difícil —convertirlo en  una prioridad y hacerlo de forma compasiva puede ser un acto de sanación propia. En este sentido, es recomendable mantenerse conectado con nuestros seres queridos, al menos de forma remota, a través del teléfono o el internet. Si tienes la posibilidad, además, puedes ayudar a otras personas, cercanas o no: aquí una lista de pequeñas cosas que puedes hacer para ayudar.

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