Ch’a Cháak, la petición de los campesinos mayas para una buena cosecha

14 | 06 | 2022

La petición de lluvias es un ritual comunitario que los humanos ofrecen a seres divinos para conjurar un clima propicio para las milpas.

Prácticamente todos los pueblos y culturas que integran ese gran mosaico que llamamos México tienen un vínculo esencial con el maíz. “Los mexicanos estamos hechos de maíz” es una frase que tiene muchas más implicaciones que un mito fundacional o una bella metáfora; y es que buena parte de nuestra identidad cultural tiene como eje al maíz: nuestra base alimenticia, nuestro paisaje físico (los campos sembrados), así como múltiples ritos, fiestas y tradiciones; también, diversos lazos sociales y actividades colectivas atraviesan o son atravesadas por él.

Entre los mayas, el maíz tiene —y ha tenido históricamente— un papel crucial en la vida cotidiana, que se manifiesta de numerosas formas. Una de estas es un rito que se organiza cada año, próximo a la temporada de lluvias. Esta ceremonia de “rogación de lluvia”, como también se le conoce, tiene tres destinatarios divinos: deidades originarias, santos católicos y seres sobrenaturales que forman parte de la mitología maya. La petición es clara: apelar a sus favores para asegurar un buen temporal —si las lluvias son generosas, lo mismo será la cosecha.

En el pueblo de Xocén, en la región milpera de Yucatán, según dicte el clima y cuando los campesinos ya terminaron de sembrar sus milpas, se organiza un gran banquete en el que convivirán seres divinos con seres humanos. Suele ocurrir en mayo o junio, y las personas de la comunidad aportan trabajo, algún animal para la comida, o algo de maíz de la cosecha anterior. Las deidades y otros seres, entre los que se incluyen los chaakes (lo encargados del riego), Metan Lu’um (El Dueño de la Tierra) y Yuum K’aax (El dueño del Monte), que aportan sus favores divinos y sobrenaturales para propiciar un buen clima para una buena cosecha.

En su texto para el museo Cencalli: Casa del Maíz y la Cultura Alimentaria, Silvia Terán y Christian Rasmussen describen a detalle las ceremonias de la lluvia. Para el banquete se preparan altares y durante este se llevan a cabo diversos rezos, y actos simbólicos, que en conjunto dan vida a una gran ceremonia en la que participa la mayoría de la comunidad. Al final, durante el último rito, ocurre lo siguiente:    

“El vino sagrado de balché es recibido por cada milpero en dos jicaritas de calabaza envueltas en una servilleta. Después de que todos los milperos han compartido la comida con los dioses, es tiempo de despedirse de ellos. A cada uno se le brinda la despedida con mucho respeto. Uno de los rezos de despedida es como sigue:

U kili’ich uk’ulil báalche’, ku k’amik kolnáal ti’ ka’ap’éel mejen luuch toba’antak yéetel serbiyeeta. Lekéen ts’o’okok u tséentik kolnáal le yuuntsilo’obo’, ku ka’ na’aksa’alo’ob. Yéetel u tsikbe’enile’ ku k’áata’al ka suunako’ob te’ tu’ux u taalo’obo’. U k’aayile’ beya’:

Eya bolo’ junp’ismi boy tu ki jéetpíixta tun bin ki’ichkelen taata Yum K’an Papa’atun Cháako’obe’ Yuum way tun bin tu joole Yax Suluba Yuum, ki’imak bin yóol wa bin k’u’ube Yuum. Tsol-lene’ex túun santo anjele’exe’ ts’ol-lene’ex túun santo Cháake’exe’ a najmate’ex Nimut Uk’u way altar mayor. Aleluya, aleluya, amén, amén. En el nombre del Padre, del Hijo, Espíritu Santo, Amén. Eya líik’ene’ex túun santo anjele’exe’ líik’ene’ex túun santo cháake’exe’ ts’o’ok bin a najmatke’ex Nimut Uk’u way altar mayor. Aleluya, aleluya. Amén, amén. Jesús en nombre del Padre, del Hijo, Espíritu Santo. Amén.

[“¡Qué bueno! ¡Qué maravilla! Señor Padre, nuestro Padre y Señor K’an Papa’atun Cháak se han presentado aquí ante el Yax Sulub Señor, jubiloso por recibir la ofrenda Señor. Colóquense Santos Ángeles, fórmense Santos Cháako’ob a disfrutar del Nimut Uk’u aquí en el altar mayor. Aleluya, aleluya. Amén, amén. En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, Amén. ¡Eya! Levántense Santos Ángeles, levántense Santos Cháako’ob ya aprovecharon el Nimut Uk’u aquí en el Altar Mayor. Aleluya, aleluya. Amén, amén. Jesús en nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén.”]

Así se consuma una de las celebraciones más importantes de esta comunidad maya de la península yucateca. Aquí, como en incontables culturas y grupos de México, el vínculo fundamental, y siempre sagrado, entre las personas y el maíz se cultiva desde hace generaciones y se expresa de forma ceremonial, así como cotidiana.  

Patrimonio natural y cultural de los mayasLos usos, costumbres, técnicas y saberes tradicionales de los grupos mayas son una riqueza invaluable para la humanidad, que a todos nos corresponde respetar y valorar. De ahí la importancia de los esfuerzos por preservar este cuerpo de conocimiento e identidad cultural. La iniciativa Baktún Pueblo Maya se aboca a facilitar redes de liderazgo, donde jóvenes acompañan a otros jóvenes para convertirse en mediadores y promotores de su patrimonio biocultural.

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