Creatividad onírica: grandes inventos y descubrimientos que se originaron en sueños

17 | 05 | 2022

Un breve recorrido de los sueños, y las respuestas halladas ahí, en ese fascinante mundo del inconsciente.

Si se utilizan a nuestro favor, los sueños pueden ser un territorio para el aprendizaje. En ese mundo intangible donde emociones y deseos se entretejen con los recuerdos vividos, el cerebro asimila información; la imprime, la memoriza (quizás y hasta la recuerda para siempre). En los sueños vemos imágenes de nuestra vida, experimentamos revelaciones y nos autonarramos historias que dan lugar a la imaginación. Pero también se trata de una poderosa herramienta para cultivar la creatividad mientras dormimos. No sorprende que artistas, escritores y hasta científicos hayan utilizado sus sueños como un canal de inspiración para crear o encontrar respuestas. 

Para la ciencia que estudia la experiencia onírica, cuando dormimos ocurren dos momentos decisivos: el NREM, que comprende grados de adormecimiento entre la vigilia y el sueño —y donde se es posible soñar con las imágenes experimentadas en la vida cotidiana—, y el REM (siglas en inglés de rapid eye movement), una importante fase del sueño en donde construimos nuestra memoria. En esta etapa, también, el cerebro se olvida del pensamiento reflexivo y, por el contrario, experimenta visiones, emociones y hasta sueños lúcidos. 

Por este motivo, la fase REM se considera la más valiosa del proceso del sueño, pues está altamente conectada con la creación de la memoria. Solo el 20% de nuestros sueños ocurren durante esta fase. Esto explica por qué la mayoría de nuestros sueños son en realidad un mosaico de imágenes de nuestra experiencia cotidiana. Pero lo curioso de la fase REM es que, por un lado, el cerebro muestra una actividad similar a cuando estamos despiertos, pero por el otro, muy pocas veces recordamos los sueños experimentados durante esta etapa. Resulta llamativo que los niños pueden llegar a estar el 50% de su sueño en esta fase, debido a su alta capacidad de retener la información. 

Y es que los sueños, más allá de fungir como un hábitat para cultivar las fantasías humanas, han probado ser una herramienta sólida para, por ejemplo, aprehender recuerdos que creíamos perdidos, o para reordenar nuestras ideas —de una forma casi mística— y transformarlas. Un ejercicio sin lugar a dudas altamente creativo.  

Pero, más allá de la poesía y los mundos fantasmagóricos que creamos mientras dormimos, la experiencia onírica ha dado lugar a fascinantes ideas, inventos y descubrimientos que hoy moldean (literalmente) nuestra realidad. 

Conviene juzgar si los siguientes sucesos fueron meros actos de creatividad onírica, o es que aquellas mentes brillantes vieron en el sueño un anhelo por entender el significado de la vida. Y lo lograron. 

La ciencia tuvo su origen en un sueño

El método científico fue una de esas respuestas avistadas en sueños. En 1619, René Descartes experimentó una serie de sueños extraños que lo llevarían a estructurar su Discurso del método. Perturbado por fantasmas y torbellinos de viento; despertado en sueños por un relámpago, y una misteriosa antología de poesía latina que rezaba Quod vitae sectabor iter? (¿Qué camino de vida debo seguir?) y Est & Non (Sí o No) fueron suficientes para que el científico francés encontrara la respuesta en el sueño mismo (acto que bien pudo tratarse de un sueño lúcido). Descartes concluyó que ese “Sí o No” que había soñado, estaban relacionados con el sí y el no de Pitágoras, y podría entenderse como la verdad y la falsedad en el conocimiento humano y en las ciencias seculares. Lo llamaría “el espíritu de la verdad” a Aquel que le mostró en sueños los tesoros del mundo. Y que lo orilló a experimentar, también, un inexplicable deseo de comer melón en su experiencia onírica. 

La forma del ADN 

Otro descubrimiento que encontró su explicación en sueños. La doble hélice apareció en una experiencia onírica del doctor James Watson en 1953. Existen dos versiones sobre este posible sueño; uno advierte que el doctor Watson observó una escalera de doble cara que lo hizo pensar en esta forma, mientras que otro relato describe que observó dos serpientes entrelazadas con cabezas en los extremos opuestos.

La Teoría de la relatividad

¿Cuánto pesa una estrella? La respuesta ahora puede conocerse gracias al sueño de Albert Einstein que dio lugar a la teoría de la relatividad, su “teoría del todo”. Einstein soñaba frecuentemente que bajaba en trineo por la ladera, yendo cada vez más rápido, a la velocidad de la luz. Al observar las estrellas en el cielo, notaría que cambiaban de aspecto. Y precisamente esta fue una de las ideas que inspiró su principio de relatividad: un mismo suceso puede observarse de forma diferente, según el lugar en el que el observador se encuentre.

Google

Un miedo irracional de haber sido aceptado por error en la universidad llevó a Larry Page, cocreador de este popular buscador, a soñar en 1996 con la posibilidad de descargar y almacenar toda la información de internet en computadoras individuales. Sin duda se trata de una tarea compleja de realizar, sin embargo, esta información podía almacenarse en enlaces individuales en la red. Así, surgió su idea de crear una base de datos de enlaces a páginas web en la que se pudieran realizar búsquedas. 

El arte surrealista 

Difícilmente podemos hablar de creatividad y sueños sin recordar al surrealismo. André Bretón nombró a este movimiento en 1914 en su Manifiesto surrealista, y lo describió como el “automatismo psíquico puro”, o el funcionamiento real del pensamiento. Toda práctica surrealista vendría a ser una forma de ejercitar el pensamiento libre. Aquel que solo podría practicarse haciendo presente al inconsciente sin el uso de la razón. Este hábito del todo fascinante se da de forma natural a través de los sueños. Así, Persistencia de la memoria, de Salvador Dalí, no solo es una de las obras de arte más famosas de todos los tiempos, sino también un sueño pintado a mano. 

Leonora Carrington y Remedios Varo, alquimistas de sueños por excelencia, han logrado acercarnos a una visión más intuitiva del universo de los sueños. En su obra, la imaginación es el hogar de toda clase de metáforas visuales y textos ocultos que entremezclan ingredientes minerales, naturales y cósmicos. Una aleación de imágenes vistas en sus paseos nocturnos por el inconsciente. 

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