Juegos dirigidos (2019), Jonathas de Andrade.

Jonathas de Andrade, pedagogías y arte social brasileño

27 | 01 | 2021

La obra de este artista apunta a la interpelación del espectador a través del planteamiento plural y ambiguo de temas sociales.

Jonathas de Andrade es un artista brasileño nacido en Maceió en 1982. Estudió Comunicación en la Universidad Federal de Pernambuco, en Recife, donde aún vive. Lejos de las metrópolis del sur como São Paulo y Río de Janeiro, Recife es la ciudad más grande de la Región Nordeste de Brasil, un territorio con una larga historia de inequidades sociales. Recife fue unos los primeros lugares en ser colonizados por los portugueses en el país y pronto se convirtió en uno los principales puntos de tráfico de esclavos en América. Desde entonces, su historia ha estado enmarcada por la desigualdad y las limitaciones de su población para acceder a la educación, la alimentación y las oportunidades de desarrollo. 

Imagen: Emanuel da Costa

Al ser parte de este horizonte histórico y cultural, la obra de Jonathas de Andrade ha encontrado fuertes elementos de inspiración en las vidas e historias de la gente de su tierra. Gran parte de su trabajo se concentra en la memoria, la identidad y el lenguaje. Sus fotografías, instalaciones y videos a menudo responden a la geografía y cultura alrededor de Recife. De esta manera interpreta y aprehende los fenómenos, a veces encubiertos, de la sociedad a la que pertenece y sus procesos de convivencia y urbanización con una perspectiva histórica. Con sus obras, De Andrade invita a reflexionar sobre temas universales como la discriminación, el trabajo y la vida cotidiana. 

De Andrade emprende poderosas interpelaciones acerca de temas relacionados con la clase trabajadora de Brasil, incluyendo la degradación del medioambiente, la urbanización desmedida, la desigualdad y la pérdida de las tradiciones y la cultura de los pueblos originarios. Con ojo crítico, De Andrade rastrea temas en la arena y en las olas, en las costumbres y en las sonrisas de su gente. Ya sea entre pescadores, maestros, habitantes de comunidades remotas o jinetes en las avenidas de Recife, De Andrade colecciona imágenes, textos, historias de vida y espacios arquitectónicos que le permiten crear narrativas singulares del  pasado y proyecciones originales del futuro. 

Además de haber presentado exposiciones individuales en el Instituto Itaú Cultural, en São Paulo, y en Gasworks, Londres, ha participado en importantes exposiciones colectivas, como la 12ª Trienal del New Museum; la 12ª Bienal de Estambul, Turquía; la 7ª Bienal de Sharjah; y la 29ª Bienal de São Paulo. Fue finalista del Premio Marcantonio Vilaça, del Premio Pipa, en Brasil, y del Future Generation Art Prize, en Ucrania. Algunas de sus exposiciones más recientes incluyen sedes como el MoMa (2017) y el Centro de Arte Walker (2017). En 2019 presentó una exposición individual en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago.

Educación para adultos (2010).

En México se presentó individualmente en el Museo Jumex con la exposición Visiones del Nordeste en 2017. En ese momento exhibió obras como El pez y El casero (2016), en las cuales se desdibujan los límites entre la realidad y la ficción. Estas obras operan como ejes para examinar temas como la precariedad social y el racismo arraigados en la sociedad brasileña. 

Desde 2007, mucho del trabajo de De Andrade se ha desarrollado en colaboración con A Casa como Convém (La Casa como Debería), un colectivo que fundó junto con otros artistas de Recife. En el seno de este colectivo ha realizado algunos trabajos como El levantamiento y Nostalgia, Sentimiento de Clase (ambos de 2012).

Pedagogías, lenguaje y alfabeto

Educación para adultos (2010) es una obra que comenzó con una serie de 20 láminas impresas en la década de los setenta y que la madre del artista usaba cuando era maestra. Esas láminas seguían los conceptos y procedimientos del método de alfabetización de Paulo Freire, un sistema de enseñanza que combina la educación con la conciencia social. Una vez jubilada, la madre de Jonathas estaba por tirar esos materiales educativos cuando él los encontró. De Andrade las salvó de la basura y descubrió el parentesco de aquellas láminas con el método de Freire.

Para el artista, el método de Freire resultó muy abierto y se dio cuenta de que no tenía que ser pedagogo para poder usarlo. De Andrade utilizó estas tarjetas y otras que él mismo diseñó como un instrumento para conversar con personas analfabetas. La obra fue un experimento con el método de Freire, en el que Jonathas se acercó a algunas asociaciones de trabajadoras y encontró a seis mujeres que no sabían leer ni escribir. Jonathas se reunió con ellas durante un mes después de la hora de la comida. Las conversaciones diarias se convirtieron en una pauta fotográfica que le sirvió para producir nuevas láminas, con lo que todo el ejercicio se transformó en un proceso artístico-educativo.

Así la obra puede ser leída como una enciclopedia fotográfica, una crónica nacional representada con imágenes o un plan educativo revisitado y contradictorio. La obra no construye un sentido particular ni proporciona una explicación única; todo lo contrario, desestabiliza e instaura una duda auténtica en medio de una serie de certezas aparentes.

De Andrade ha retomado el tema del alfabeto y los códigos del lenguaje en obras posteriores. Por ejemplo, en Juegos dirigidos (2019), una obra realizada por encargo del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, el artista retrata un intercambio lúdico entre miembros de la comunidad sordomuda de Várzea Queimada, en la Región Nordeste de Brasil. Esta comunidad registra un alto índice de personas sordomudas con carencia de servicios públicos, así como restricciones educativas que les impiden aprender la lengua de señas oficial del país, por lo que ellos mismos crearon su propia lengua de señas.

Juegos dirigidos (2019).

De Andrade documenta sus conversaciones y sus juegos. Como si se tratara de un ejercicio pedagógico incompleto, trastocado, la obra contiene pautas gestuales —didácticas y claras— a manera de traducciones aproximadas de la lengua de señas de la comunidad. Aunque quizás el espectador no llegue a comprender las narraciones en su totalidad, los gestos y la voluntad por comunicarse manifiestan una necesidad primaria de la humanidad: la comunicación.  La obra pone de relieve que la manera en que nos comunicamos nos define, el lenguaje es una herramienta pero también el lugar donde somos.

La ambigüedad como estrategia del arte

Vivian Gandelsman, investigadora y consultora de arte contemporáneo asentada en São Paulo, ha sugerido que De Andrade desarrolla sus piezas a través de procesos complejos y extensos de investigación, negociación, producción y formalización que usualmente involucran varias facetas de su personalidad: etnógrafo, cronista, ensayista, fotógrafo, cineasta y diseñador. “Pieza por pieza, el artista sintetiza la crítica social y cuidadosos experimentos estéticos”, señala Gandelsman, con la intención de iluminar la reflexión y permitir comprensiones variadas sobre los fenómenos sociales.

El propio De Andrade ha declarado : “Trato de lidiar con el campo del arte como un lugar de complejidad y pluralidad en el que puedo abrazar la ambigüedad, y como un campo productivo para urgir reacciones y estimular debates. Siempre he abrazado la ambigüedad como una estrategia y pienso que los mejores proyectos son aquellos que poseen un sentido perturbador”.

Juegos dirigidos (2019).

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