A Very Happy Picture, Dorothea Tanning (Vortex of Joy - Creative Commons)

Las mujeres del surrealismo

16 | 11 | 2021

Una lista de artistas originales, subversivas e imprescindibles.

Algo tiene el surrealismo que hace imposible pasarlo por alto. Tal vez sea porque funciona como una ventana panorámica a nuestro más recóndito interior, a la parte más profunda de nuestra mente y vida emocional. Son muchos los artistas masculinos que abanderan el surrealismo, pero existieron grandes artistas femeninas que fueron parte de esta corriente y que no siempre reciben el lugar que merecen, las mujeres del surrealismo.

Esta corriente artística nació como una reacción a la catástrofe de la Primera Guerra Mundial; su padre fue un poeta, adepto del psicoanálisis, llamado André Breton, que tras vivir de cerca el devastador conflicto armado llegó a la conclusión de que el pensamiento racional había llevado a la humanidad a la destrucción. En ese sentido, consideró que era hora de rebelarse contra las instituciones tradicionales y sus modos de pensamiento —refugiarse, tal vez, en el absurdo del dadaísmo.

Para superar sus huellas de dolor, Breton comenzó a practicar el automatismo, una técnica de escritura que consiste en escoger palabras al azar y luego formar oraciones. Poco a poco sus ejercicios con el inconsciente le hicieron notar la parte oculta de su mente, ese lugar recóndito en el que viven recuerdos bloqueados, ideas inconexas y deseos que no se quieren o pueden admitir.

Una noche, Bretón soñó a un hombre cortado a la mitad por los filos de una ventana y, al despertar, tuvo una epifanía: él crearía un movimiento que le diera vida a las teorías Freud a través del arte, una corriente que reconciliara lo racional con lo irracional, que rescatara el mundo onírico y que transformara, desde el inconsciente, al mundo.

En 1924, Breton se juntó con una multitud de artistas que tenían las mismas inquietudes, y tras la redacción de un manifiesto se fundó el surrealismo: un espacio para los rebeldes, los anarquistas y los locos que quisieran celebrar la irracionalidad.

Sin embargo, a pesar de ser un movimiento de vanguardia, capaz de desafiar el orden social, en un inicio sus integrantes fueron casi exclusivamente artistas masculinos, hombres que veían a las mujeres como musas o amantes, nunca como colegas.

El surrealismo femenino

Me atrevería a adivinar que Anon, que escribió tantos poemas sin firmarlos, era a menudo una mujer”, escribió Virginia Woolf. Esa pequeña frase describe de manera inteligente y acertada el reducido espacio que las artistas femeninas han tenido en el arte a lo largo de su historia.

Según la narrativa tradicional, la mujer ha sido más una inspiración que una creadora. Sin embargo, esto no puede estar más lejos de la realidad, y una prueba de ello son la gran cantidad de pintoras, escultoras, fotógrafas y escritoras que desde la década de 1930 se sumaron a la corriente surrealista —artistas que dejaron una huella en un entorno dominado por hombres, en una época donde la igualdad era más una utopía que otra cosa, mujeres valientes que rechazaron las convenciones sociales y exploraron su libertad; creadoras que ejercieron una autonomía personal y artística, y en ocasiones no recibieron el reconocimiento que merecían. (Aquí nuestra lista de inspiradoras mujeres artistas).

Por todas esas razones, vale la pena recuperar el recuerdo y trabajo de algunas de ellas. Hemos escogido a cinco surrealistas poco conocidas, cuya obra cambió definitivamente la forma en la que vemos el mundo.

Dorothea Tanning

Self-Portrait, Dorothea Tanning (rocor-Creative Commons).

Se trata de una de las figuras centrales del surrealismo. En su obra, uno puede aventurarse en un universo de exploraciones oníricas y de espacios irreales que casi siempre están divididos por puertas que separan lo que nadie ve, de lo que todos ven. Cada pieza de Dorothea Tanning está llena de un simbolismo oscuro que pretende desafiar nuestra racionalidad.

Dora Maar

The Years Lie in Wait for You, Dora Maar (B-Creative Commons).

He aquí una leyenda que aunque en algún momento fue famosa por su tormentosa relación con Picasso, fue una fotógrafa y pintora prolífica que desde los primeros años del surrealismo hizo notar su particular mirada y sensibilidad. Sus piezas incluyen retratos de personajes excluidos de la sociedad que parecen llevar a cuestas sus fracasos. Uno de sus trabajos más famosos es la serie de postales que realizó a propósito de la creación del mítico Guernica.  

Eileen Agar

Retrato de la madre de la artista, Eileen Agar (Luke McKernan-Creative Commons).

Artística británica nacida en Argentina, fue una de las pocas mujeres que participó en la legendaria Exposición Surrealista Internacional que se llevó a cabo en 1936. La obra de Eileen Agar tiene la rara magia de poder transformar lo ordinario en extraordinario. Su estilo único se puede apreciar en toda su obra —desde sus esculturas y sus collages hasta su fotografía. Cada una de sus piezas muestra un estilo ecléctico en el que se une lo tradicional con lo vanguardista, la abstracción con la ingeniería, y el orden con el caos.   

María Izquierdo

Alacena, María Izquierdo (James O’Keefe-Creative Commons).

Aunque México es el hogar de tres grandes surrealistas, Frida Kahlo, Leonora Carrington y Remedios Varo, no hay que olvidar la magnífica obra de esta artista mexicana. En 1930, María Izquierdo fue una de las primeras en exponer su obra fuera de México, lo que le dio un gran reconocimiento internacional. Entre sus influencias se encuentran Antonin Artaud y el gran Rufino Tamayo, y en sus obras hay siempre un homenaje a la estética y al folclore de México, así como una crítica social que cuestiona el papel de la mujer.

Claude Cahun

Self-Portrait, from Bifur, no 5, Claude Cahun (Naashoute-Creative Commons).

Escritora, crítica y fotógrafa francesa que a través de su obra exploró su propia identidad y su inconsciente. Esta artista fue una verdadera subversiva que, además de cuestionar y desafiar los arquetipos tradicionales de hombre-mujer, enfrentó de una forma crítica al régimen nazi. Además, escogió un apelativo andrógino y alguna vez aseguró, “Debajo de esta máscara, hay otra máscara”, haciendo referencia a las muchas capas que integran la vida interior de cada persona.

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