Lecciones de conservación ambiental de los pueblos indígenas del mundo

16 | 11 | 2020

Los pueblos indígenas resguardan el 80% de la biodiversidad del planeta. Estas son algunas cosas que podemos aprender de ellos…

Para mejorar la compleja situación que hoy enfrenta el medio ambiente, es cada vez más necesario que todos participemos en su conservación. Pero, para entender cómo involucrarse, debemos escuchar a quienes han cuidado de la naturaleza desde que nuestra especie habita este planeta. 

Pueblos indígenas y conservación ambiental

Aunque solo constituyen  5% de la población mundial, los pueblos indígenas son responsables de la conservación de 80% de la biodiversidad. La evidencia más clara de esto (según este artículo publicado por la CONABIO) es que hay un “traslape geográfico entre la riqueza biológica y la diversidad lingüística, así como entre los territorios indígenas y las regiones de alto valor biológico”.

Esto puede parecer sorprendente pero, en realidad, las comunidades indígenas de todo el mundo se distinguen por sus modelos de vida siempre orientados al conservacionismo y a mantener un auténtico equilibrio con los entornos que habitan. Para estas comunidades es muy claro que el destino de los seres humanos está estrechamente vinculado al de otras especies. 

En ese mismo sentido, es natural para ellos honrar estos vínculos a través de prácticas rituales; ligar procesos del entorno (como el clima) con lo divino, o considerar sagradas a diversas plantas, animales, montañas, ríos, entre otros. Al elevar a seres vivos y elementos a este nivel religioso, la conservación se transforma en un acto espiritual.

Este cuidado tan especial del territorio es, probablemente, la razón por la que estos pueblos han sobrevivido, conservando buena parte de sus creencias, tradiciones e idiomas, a pesar del tiempo y los cambios que los rodean. Pero su resiliencia tiene un impacto mucho más grande, pues el bienestar de todos los humanos depende de la supervivencia de los ecosistemas que los grupos indígenas resguardan. En un futuro próximo, estos procesos serán aún más valiosos. 

Lecciones de conservación

Cada vez va a ser más importante entender cómo se articula esta relación entre medio ambiente y sujeto y tratar de replicarla en regiones donde el equilibrio se ha perdido. Y, tal vez, el principio esencial es la mesura. Al aprovechar el territorio y sus recursos, estas comunidades tratan de impactar lo menos posible; utilizando técnicas que se adapten al entorno (en lugar de modificarlo) y que permitan regenerar los recursos explotados. 

De alguna manera, la administración del espacio no les corresponde solo a los grupos indígenas, sino que permiten que la naturaleza también defina las condiciones. Así, se respetan los ciclos de la tierra, de la lluvia, de los animales, árboles y plantas, y también los de la comunidad. 

Otra clave para lograr este equilibrio es conocer bien la diversidad natural con la que conviven. Es en ese sentido que el patrimonio de estos pueblos es bio-cultural: los elementos y seres vivos se vuelven significativos y hasta divinos, pero también se conocen sus funciones ecológicas, alimentarias y hasta medicinales.

Conservación y pueblos indígenas en México

En México esto es muy claro. Las comunidades indígenas presumen un enorme conocimiento de la naturaleza que les rodea. Esto se vuelve esencial en una de las regiones más biodiversas del mundo, como se explica este artículo de la Conabio: “en México la mitad de los territorios administrados por comunidades indígenas se localizan en los diez estados considerados los más ricos en términos biológicos.”

El ejemplo más emblemático es, posiblemente, la selva maya, una región de más de 40 mil kilómetros cuadrados, poblada por una abundante riqueza natural y cultural. Cientos de especies endémicas habitan esta zona y son protegidas por los mayas, que conocen su territorio como pocos humanos y que lo aprovechan a través de una justa combinación entre silvicultura sostenible, milpas y huertos de traspatio, y la esencial apicultura. 

Esto último destaca, pues las abejas son uno de los polinizadores más importantes del mundo. De ellas depende la subsistencia de muchos cultivos vitales para el ser humano. Desafortunadamente están en peligro de extinción; las comunidades mayas tienen amplia conciencia de esto y, por eso, la apicultura es una actividad vital para ellos. Así, no solo son los guardianes simbólicos de nuestro vínculo con la tierra, también de los recursos que necesitamos para sobrevivir.

Siguiendo estos supuestos, una de las iniciativas de La Vaca Independiente que celebra y difunde la importancia de la conservación de las culturas indígenas del mundo es Baktún, que trabaja en la conservación —del patrimonio cultural y biocultural— de los pueblos mayas del sureste de México.

¿Cómo puedes ayudar?

Puede parecer sorprendente, pero, sobre todas las cosas, cambiar tus hábitos de consumo es la mejor forma de apoyar a las comunidades indígenas a continuar con sus labores de conservación. La premisa es muy sencilla: al comprar algo, estás financiando el modelo de vida que lo respalda; así ¿qué modelo quieres financiar?

Por ejemplo, puedes cambiar tu miel de siempre por una hecha por una comunidad de apicultores; pues esa miel es parte de una cadena de valor que termina beneficiando a las selvas y bosques. O, tal vez, puedes buscar siempre consumir tortillas hechas con maíz nixtamalizado, sembrado en una milpa. O, si de comprar muebles se trata, ¿qué tal elegir uno hecho con maderas mexicanas certificadas por el buen aprovechamiento de recursos forestales?

Por otro lado, respeta y enseña a respetar los espacios naturales protegidos. Apoya iniciativas que promuevan el diseño urbano sostenible o el uso de la tierra aprobado por las comunidades indígenas que la habitan. Puedes confiar en que estos guardianes de la biodiversidad tienen a su disposición información confiable sobre el entorno y las mejores formas de cuidarlo.

Finalmente, cultiva tu propia cosmovisión lo más cerca que puedas de la naturaleza y de los otros seres vivos que te rodean. Recuerda que para estas comunidades la conservación es una actividad muy ligada a lo espiritual. No está de más activar este sentido milenario en uno mismo.

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