Librerías miniatura para alimentar el conocimiento y la comunidad

24 | 02 | 2021

Una iniciativa que invita a personas de todo el mundo a crear comunidad a través de la lectura, la generosidad y el amor por los libros.

Quizá, los proyectos más valiosos que existen en un mundo como el nuestro son aquellos cuya misión es tejer comunidades. Una de las maneras más efectivas de hacerlo es a través del arte y, para ello, los libros son una herramienta perfecta. Lamentablemente, hoy la lectura enfrenta una crisis mundial: la gente lee cada vez menos y, por lo general, los libros —como vehículos de conocimiento y también de disfrute— no ocupan el lugar que alguna vez tuvieron en nuestras vidas. Por todas estas razones, aquellas iniciativas que buscan fomentar la lectura y acercar a las comunidades humanas a través de ella resultan tan admirables. Una de ellas es Little Free Library (LFL), organización sin fines de lucro que trabaja para la creación de pequeñas bibliotecas comunitarias que cada año generan millones de intercambios de libros alrededor del mundo.

LFL nació en 2009, cuando Todd H. Bol hizo la primera pequeña biblioteca comunitaria del proyecto: una caja hecha de madera un poco más grande que un buzón, puesta en una calle de su vecindario y llena de libros para que cualquiera que quisiera los tomara. La única regla: devolver ese libro una vez que ha sido terminado o, en su defecto, dejar en ese mismo lugar un libro o libros distintos —de esta forma la biblioteca es alimentada por sus usuarios. El ejercicio resultó no solamente en un mecanismo para fomentar la lectura dentro de su comunidad, también la acercó, y fue el inicio de algo que se convirtió en una organización mundial, con unas 100,000 pequeñas bibliotecas llevadas por voluntarios en más de 100 países (aquí el mapa).

El éxito de LFL radica en el profundo impacto que tuvo en las personas que viven cerca de las bibliotecas: sus usuarios reportan que el programa los ha acercado a libros que no hubieran leído normalmente; 73% de sus miembros dijo que ha conocido a más vecinos desde que es parte de la iniciativa; y 92% señaló que percibe su vecindario como un espacio más amigable gracias a la llegada de la biblioteca. Por todas estas razones, el proyecto ha recibido una buena cantidad de premios; recientemente, en 2020, recibió el World Literacy Award de la World Literacy Foundation, por nombrar un ejemplo.

Una de las características más llamativas (y generosas) de esta iniciativa es que cualquiera puede hacer una Little Free Library y convertirse en su administrador. Lo primero que hay que hacer, en caso de estar interesado o interesada, es contactar a la iniciativa a través de su página de internet y registrar la biblioteca. La organización, con sede en Wisconsin, puede facilitar toda la información necesaria para empezar, además de ofrecer consejos, kits y pequeñas bibliotecas —resistentes a climas extremos y hechas a mano— que envían por correo; pero la biblioteca también puede ser fabricada por su administrador, si así lo desea. Además, LFL ofrece descuentos en la compra de libros para sus miembros alrededor del mundo.

La organización ha creado distintos programas a lo largo de su historia, como  Read in Color —que pone al alcance para sus comunidades libros que ofrecen perspectivas en torno al racismo y el respeto a la diversidad— o Library Unbound —una serie de eventos digitales para acercar a las comunidades que son parte de LFL. Además, la organización hizo el Action Book Club, un club de lectura creado para conectar a los lectores en línea a través de los libros que leen y sus impresiones, e invita a proyectos y servicios voluntarios. Finalmente, y a propósito de la actual pandemia, LFL pone a disposición de sus usuarios un instructivo con consejos de seguridad e higiene para no correr riesgos de contagio.

Sin duda alguna, LFL hace del mundo un lugar más amable. La creación de este proyecto y su rotundo éxito brillan por su sencillez, y también, por los valores que alimentan: la lectura como forma de acercamiento, la generosidad con las personas que viven cerca de nosotros (nuestra comunidad) y la empatía que nace de compartir una lectura. 

En La Vaca Independiente celebramos dichos valores, creando programas y cursos relacionados con los libros, la creación literaria y la lectura, además de editar volúmenes con la intención de dar a los libros (y todo lo que estos generan) el lugar que merecen en nuestras sociedades. Algunas de estas iniciativas incluyen el Concurso de Cuento Infantil y Juvenil Decamerón, o sus programas de lectoescritura dirigidos a niños y adolescentes a través de la mediación dia, que ejercitan las habilidades de los jóvenes para expresarse clara y coherentemente, de manera que puedan compartir sus pensamientos, emociones y experiencias de vida con los demás libremente, sin temor a ser juzgados. Esto se logra a partir de la aproximación a materiales lingüísticos como historias, relatos, narraciones y cuentos.

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