Prácticas sustentables del mundo maya

12 | 04 | 2021

La sabiduría que nace del contacto directo con la naturaleza es una herencia ancestral. Aquí un poco sobre las prácticas sustentables de la cultura maya…

Los pueblos indígenas del mundo, que representan el 5% de su población, resguardan el 80% de la biodiversidad. Esto refleja su profundo entendimiento de la necesidad de mantener un equilibrio con el entorno (aquí algunas lecciones de conservación de los pueblos indígenas del mundo). Sin duda, esto se debe a una muy particular relación con el mundo natural y las diferentes maneras que estos grupos han encontrado de aprovechar sus recursos. Pero esto también refleja una realidad más profunda: la conservación y el respeto por la naturaleza son una herencia cultural ancestral, parte de una configuración ritual y reflejo de un respeto por la naturaleza que, lamentablemente, se ha perdido en una buena parte de las comunidades humanas del mundo.

Estos pueblos saben que el destino del ser humano no existe de manera independiente al del resto de las especies y sus ecosistemas. Pero no solo eso, su relación con la naturaleza sigue siendo una relación espiritual y cosmogónica. Uno de estos grupos, la cultura maya, mantiene hasta el día de hoy prácticas milenarias, capaces de mostrarnos que mantener una relación sustentable con el entorno que habitamos es posible (y urgente) a través de la mesura, la regeneración y la capacidad de provocar el menor impacto posible a los ecosistemas de donde extraemos los recursos que, finalmente, son nuestro patrimonio biocultural.

Los mayas habitan un territorio que comprende unos 40 mil kilómetros de selva, hogar de una buena cantidad de plantas y animales endémicos. Ellos reconocen y protegen el tesoro que habitan, la selva maya: la han conocido y estudiado de forma empírica durante generaciones, y viven de ella a través de prácticas sustentables y de poco impacto ecológico, como milpas y huertos de traspatio (donde se crían plantas y animales), la apicultura, y el uso de materiales naturales para sus construcciones —como la palma de guano y el bejuco (aquí un poco más sobre el concepto filosófico de la vivienda maya).

El solar maya

La organización del territorio en las comunidades mayas de Yucatán está basada en relaciones de parentesco, y el nombre que ahí se le da una unidad territorial es solar —que son terrenos de entre 250 y 1,000 metros cuadrados donde ocurren los sistemas tradicionales de producción agrícola, la crianza de animales y también las relaciones sociales.

Esta división tradicional de la tierra nació de la distribución socio-espacial de la civilización maya hace milenios, y fue modificándose a partir de la Colonia, pero aún conserva muchas de sus características. En este espacio dinámico se realizan distintas interacciones de carácter social y económico, pero también ambiental. Los solares se manejan de manera sustentable:  propician la diversidad, las asociaciones de recursos naturales dentro de ellos y favorecen el aprovechamiento de recursos como la luz, el agua y el suelo.

Dentro del solar, también se desarrollan múltiples interacciones que responden a la estructura social de las comunidades mayas; ahí es también donde nace y se desarrolla la economía familiar. Todas las actividades tienen un espacio, que en ocasiones incluye una construcción destinada para ello. El descanso y la convivencia social dentro de este espacio se lleva a cabo en la casa-habitación (Naj), que es la vivienda tradicional de los mayas; va acompañada de la cocina (K’oben) que normalmente es una construcción separada y con características propicias para cocinar. En la vivienda se realizan, también, las actividades artesanales y religiosas. Actualmente, en las zonas más urbanizadas de la península de Yucatán, este tipo de vivienda y el solar como sistema comienzan a desaparecer, y junto con ellos, las muchas relaciones sociales y ambientales que ahí suceden.

En el solar crece un buen número de plantas —árboles frutales, maíz, hortalizas y varias plantas medicinales; algunas especies se consideran estructurales, como la naranja agria y la palma de guano. En el solar también se crían animales —como cerdos, patos, conejos y gallinas—, elementos esenciales de la dieta de las comunidades mayas del presente.

La palma de guano

Esta palma —bonxaan en maya— es un elemento primordial del solar maya, pues por su gran resistencia es el material más usado para la construcción de techos, además de usarse para la cestería, la fabricación de utensilios, como forraje y como planta medicinal. Su cosecha tradicional es considerada una actividad sustentable, es decir, el manejo de este recurso específico permite su reemplazo natural, es capaz de renovarse a sí mismo.

Whitney Cranshaw, Colorado State University.

La palma de guano es cosechada por las comunidades mayas desde antes de la Conquista y es parte de los muchos elementos que contribuyen al mantenimiento del micro-hábitat que es un solar. La desaparición de los solares en las zonas urbanas de Yucatán también ha reducido la cosecha de esta tradicional palma.

Traspatio maya

Como su nombre lo indica, este espacio podría definirse como la huerta casera de la casa tradicional maya. Si el solar define un universo más amplio, el traspatio maya se refiere a la tradición de mantener una huerta familiar en la cual se siembran plantas como alimento, pero también hierbas medicinales y, además, se crían animales.

Apicultura

Desde tiempos prehispánicos, los mayas mantienen una relación cercana con las abejas y la apicultura. De hecho, las abejas tuvieron su propia deidad en su cosmogonía y existe una especie de abeja muy apreciada, la melipona o “abeja sagrada maya” —una prueba más de la estrecha relación que existió y aún existe con estos animales y con la miel, que no solamente es consumida como alimento, también se utiliza con fines medicinales.

gailhampshire – Creative Commons

Las abejas son un eslabón fundamental en muchas de las cosechas alimentarias del mundo y para muchos de sus ecosistemas. Tristemente, estas y otros polinizadores, como los abejorros, están actualmente en peligro (aquí algunas maneras en las que puedes ayudarlos). Por esta razón, la relación de respeto y sacralidad que los mayas mantienen con estos animales y el consumo de sus productos debiera ser un ejemplo para el resto del mundo.

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La Vaca Independiente celebra la sabiduría y el conocimiento de los mayas, una cultura viva y vibrante. En ese sentido, trabaja  por la restauración y conservación de su patrimonio, tangible e intangible; su regeneración cultural y económica; y el desarrollo de proyectos sustentables y de economía regenerativa en dicho territorio, a través de Iniciativa Baktún.

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