Ser joven y ser maya hoy: un revolucionario valor identitario

04 | 11 | 2021

En un espacio de diálogo en línea, los participantes reflexionaron acerca de sus experiencias, aprendizajes, conocimientos y resistencia como jóvenes de pueblos originarios.

En el verano del 2021, con la intención de compartir sentimientos, saberes, prácticas, costumbres y misión en torno a su cultura e identidad, jóvenes mayas de distintos ámbitos de la península de Yucatán —junto con mediadores de Baktún Pueblo Maya (Baktún), el pintor José Chi Dzul y el poeta y músico Rommel Alberto Poot— tuvieron un significativo encuentro virtual, en el que se corroboró el sentido de pertenencia y compromiso como guardianes del patrimonio cultural de los aproximadamente 15 participantes.

Estos eventos organizados por Baktún parten de la idea de ver a los jóvenes como guardianes de la cultura para conservar y reforestar un fondo de conocimiento ancestral que da identidad a las personas, honra la raíz humana y despierta la creatividad. Ante el avance vertiginoso de la tecnología y un mundo interconectado con tendencia a la homogeneización cultural, la participación de la juventud de los pueblos originarios es fundamental en este camino de rescate, conservación y transformación personal y social.

La sesión abrió con la lectura del poema “Máasewal Paalen” (“Soy un joven maya”), que Rosy Dzul, de Baktún, recitó en maya y Juan Gómez Euan —autor de este texto junto con su hermano Abigail y estudiante de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (UIMQROO)— tradujo al español. Es una composición que anima a los jóvenes a sentirse orgullosos de sus orígenes y de la herencia de los abuelos, y a continuar cuidando, transmitiendo y enriqueciendo el legado de los antepasados. “Y con esto te invito, joven, / a que ames tu tierra y vivas para ella”, concluye este poema.

Lotería del sentido de pertenencia

Después, dirigida por Cristóbal Rodríguez —también del equipo de Baktún—, se llevó a cabo una actividad de orientación entre los participantes: un juego de lotería que consiste en que cada jugador elige una imagen de un cartel y responde la pregunta que la acompaña.

Rosy Dzul eligió la imagen de la milpa, y a la pregunta “¿Cómo es la milpa en tu comunidad y qué se cosecha?”, ella respondió que su papá tiene milpa y la trabaja durante un año, para luego cosecharla en un mes; y que los animales del monte no dejan que especies como el camote y la yuca crezcan; por eso, normalmente solo cultiva elote.

Por su parte, la joven Herminia Chi Yama escogió la imagen del alux, un tipo de duende o espíritu travieso que rara vez se deja ver, perteneciente a la tradición mitológica maya del sureste mexicano. Al respecto, Herminia dijo que es importante seguir transmitiendo este tipo de leyendas. “En mi casa, el perro ladra cuando los aluxes vienen”, contó ella. “No es solo un cuento, es algo que sucede en los pueblos mayas. Yo creo en esos seres que nos vienen a enseñar el respeto al monte y a la milpa, por eso hay que escucharlos”.

Otras imágenes que los participantes eligieron en este ilustrativo y divertido juego de lotería fueron la del abuelo y la de la casa maya. Todos coincidieron en la importancia de convivir con las abuelas y los abuelos, así como en reconocer las prácticas y tradiciones que cada pueblo tiene, ya que incluso los usos y costumbres de las diferentes comunidades pueden variar dentro de una misma región.

El árbol de la cultura y la voz de la juventud maya actual

A continuación, los jóvenes realizaron un ejercicio creativo. Cada uno dibujó un “árbol cultural” con el que se sienten identificados. En las raíces escribieron elementos que representan a su cultura, y los frutos simbolizaron lo que se cosechará gracias a la conservación y aportación a su patrimonio cultural.

Posteriormente, Andrea Contreras, también estudiante de la UIMQROO, leyó a los participantes un testimonio de su autoría, en el que manifiesta de franca manera sus sentimientos acerca de ser mujer, ser joven y ser maya hoy día. “Ser joven para mí significa fuerza, vida y cambio, la oportunidad que el universo nos da para detener el descontrol total del mundo y revertir lo que hemos hecho mal como humanidad. Significa reivindicarnos, reconstruirnos para construir nuevos mundos, mundos más sostenibles y equilibrados”, expresó.

Respecto a lo que significa para ella ser joven maya y mujer, expuso:

Cuando era chiquilla esta pregunta me aterraba. Mi legado paterno me invitaba a ser parte, sin embargo, el mundo donde me desarrollaba estaba lleno de prejuicios e ignorancia. Poco a poco comprendí que nos enseñan a deshacernos y alejarnos de aquello que realmente somos, nos hacen olvidar nuestra verdadera historia, nuestra lengua, nuestros dioses y, lo más importante, nuestra misión como mayas. Gracias a que decidí rebelarme y seguir a mi corazón, que vibraba cada que veía o escuchaba sobre el mundo maya, mi espíritu se reconcilió. Gracias a la UIMQROO, a la educación, a la identificación con otros jóvenes mayas, a Baktún —que resalta y enorgullece la identidad maya, ofreciéndonos espacios seguros para identificarnos—, a la experiencia en trabajo de campo; gracias a todo eso, hoy puedo decir que soy mujer maya. Una joven maya es congruente y cumple su palabra. Es protectora y vocera de la madre tierra. Es por eso que ser un joven maya significa resistencia, porque también tenemos que reconocer que vivimos en un país racista, clasista y discriminatorio, que ha fomentado la denigración y el sometimiento de nuestras culturas. Por eso para mí ser joven implica energía; ser joven maya, valentía y resistencia; y ser joven maya y mujer, fuerza y poder.

Los jóvenes mayas y el arte como herramienta de cambio

Más adelante en este evento, los participantes se dividieron en dos grupos formados al azar. Un grupo participó en una sala de cultura con el pintor José Chi, y el otro con el poeta y músico Rommel Poot. En estas salas, a partir del oficio artístico, se versó también sobre el significado de ser joven maya en la actualidad.

Rommel Poot contó que, además de poeta y músico, es jugador de pelota prehispánica e intérprete de lengua maya. Asimismo, él se considera promotor cultural desde los ocho años de edad gracias a sus padres, quienes siempre le han inculcado la cultura maya. Ser maya para él no es solo hablar la lengua materna y criarse en esta región, sino, más bien, se trata de un sentimiento y un cariño auténtico, así como de una filosofía, de una forma de pensar el mundo.

“Se nos ha enseñado que los mayas se extinguieron, lo que no es cierto. Hay abuelos que aún te dicen que no son mayas porque les da pena y se sienten acomplejados por eso”, explicó Rommel Poot, que vincula sus reflexiones sobre la identidad maya con su poesía y música.

Desde hace alrededor de cinco años, aquellos prejuicios han ido cambiando gracias también a jóvenes mayas que reivindican su identidad al cuestionar, con diferentes manifestaciones artísticas, ideas preconcebidas acerca de su cultura. Sin embargo, como se mencionó en este espacio virtual, aún se necesita orientación, mayor participación de la juventud y abrir más espacios para la cultura y el arte mayas, tanto antiguo como contemporáneo.

De hecho, músicos mayas jóvenes —como Rommel— han incursionado con su lengua original en géneros musicales antes impensables para esta cultura: el rap, el reggae o el rock, con los que expresan sensiblemente su cosmovisión, sus tradiciones, sus formas de vida y el poder de ser maya.

Lo mismo sucede con otras expresiones artísticas, como en la pintura contemporánea de José Chi Dzul, quien expresó en este encuentro: “Les comparto un gran fruto, una palabra muy importante para nosotros, los mayas contemporáneos: kuxa’ano’on, que en español significa ‘estamos vivos’. Y recalco: no somos indígenas, somos mayas contemporáneos. Les invito a ver desde fuera de la burbuja del pensamiento colonial: no somos pueblos originarios, somos las primeras naciones”.

Cierre musical en maya

Este encuentro tuvo un final deleitable gracias a las canciones en maya interpretadas en vivo por Rommel Poot con su guitarra, que, en palabras de una de las participantes, “son encantadoras y como un abrazo, con una vibra muy bonita que llega mucho al corazón”. Son composiciones que, respectivamente, hablan de la Conquista, del maíz y los animales de la selva y de la leyenda de los aluxes, la cual fue muy aplaudida por los asistentes.

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