Poemas ante la confusión y la incertidumbre (3/3)

22 | 06 | 2020

Una selección de piezas para acercarnos a la poesía, en estos momentos de aislamiento.

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos tenemos la imperiosa necesidad de explicarnos tanto el misterio que nos rodea como el de nuestro propio interior; de encontrar camino en la búsqueda infinita de respuestas. Y el arte, en sus diferentes manifestaciones (literatura, pintura, música, danza, escultura, arquitectura, cine), ha sido siempre brújula humana y bella en periodos confusos, como el que ahora atravesamos por la crisis mundial del coronavirus.  

Por lo mismo, el extraño momento asincrónico que vivimos en la actualidad, el embotellamiento de la vida cotidiana y la reclusión en casa debido a la pandemia, son una oportunidad para leer poesía, que puede darnos luz, humanidad y diálogo, así como conmovernos en contraparte de tanta información abrumadora que sólo abona nuestra incertidumbre, confusión y miedo. La poesía también puede funcionar como antídoto contra un ambiente desolador o el banal paisaje que damos por sentado cada día. Al despertar los sentidos, la belleza —la poesía— también despierta el pensamiento y el espíritu; es “un abrazo invisible” (John O’Donohue).

A continuación, una selección de 15 poemas ante la incertidumbre (en 3 entregas):

Poema 11

 “Se necesita un trébol y una abeja”, Emily Dickinson

Se necesita un trébol y una abeja
para hacer una pradera,
un trébol y una abeja,
y soñar.
Soñar es más que suficiente
si las abejas son pocas.

Poema 12

 “Después”, Cristina Peri Rossi


Y ahora se inicia
la pequeña vida
del sobreviviente de la catástrofe del amor:

Hola, perros pequeños,
hola, vagabundos,
hola, autobuses y transeúntes.

Soy una niña de pecho
acabo de nacer
del terrible parto del amor.

Ya no amo.

Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.

Ya no estoy loca.

Poema 13 

“Distancia justa”, Cristina Peri Rossi


En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo, digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.

Poema 14 

La calle”, Octavio Paz

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.

Poema 15

 “Yo no soy yo”, Juan Ramón Jiménez

Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.

Para leer la primera parte de esta colección de poemas, sigue este enlace.

Para leer la segunda parte de esta colección de poemas, sigue este enlace.

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