Un breve e inspirador repaso de la educación prehispánica

23 | 10 | 2020

Conocer nuestro pasado y celebrar su herencia podría enriquecer nuestro futuro, es el caso de los modelos educativos que usaron las culturas del centro de México antes de la Conquista.

La educación es una de las herramientas esenciales de una sociedad para la oportuna transmisión de conocimiento. Vehículo forjador de ideas y promotor de cambios, a través de la historia de las culturas y civilizaciones, la educación ha sido un pilar en la evolución de nuestra especie y su constante adaptación a las circunstancias que la rodean. La enseñanza es el instrumento de los pueblos para evolucionar y progresar; un pueblo educado es un pueblo culto,  poderoso, pensante, crítico y vivo. De esto estaba muy consciente la sociedad mexica.

Los mexicas fueron uno de los pueblos más poderosos de Mesoamérica. Asentado en el centro de México, este grupo dejó una huella indeleble en nuestra historia, por estar adelantada a su tiempo en más de un sentido. Su organización política, cultural, religiosa, agrícola y bélica resultan notables, aún para nuestros días; esto se debe, entre otras, a la importancia y formalidad que asignaron a la educación.

La sociedad mexica desarrolló un eficiente sistema pedagógico que le permitía transmitir los conceptos propios de su identidad de generación en generación, además de los conocimientos necesarios para formar parte de las actividades militares —la guerra fue uno de sus principales sustentos.

La educación era de carácter obligatorio. Desde pequeños, los niños comenzaban a ser instruidos por los padres, que les transmitían las creencias y costumbres de su cultura. Además, los infantes participaban ayudando en las labores domésticas y asistiendo a los mayores en sus respectivos oficios.

Se trataba de una educación estricta, severa y disciplinada. Desde recién nacidos, los padres se comprometían a, llegada la edad adecuada, llevar a sus hijos a una de las múltiples escuelas-templos que existían —la religión era parte fundamental del sistema educativo mexica. Dicho compromiso se hacía no solamente con quienes dirigían los colegios, sino también con las respectivas deidades protectoras mexicas, por lo que no cumplir con dicho acuerdo representaría la posible llegada de una serie de inimaginables desgracias para la familia.

Existían dos principales tipos de escuela mexica: el telpochcalliy el calmécac,cada uno enfocado en instruir a las distintas clases pertenecientes a la compleja estructura social mexica. El primero estaba dirigido a la población común; y el segundo, a los hijos de los nobles.

En la telpochcalli (en náhuatl “casa de los jóvenes”)se enseñaban la disciplina y habilidades necesarias para las actividades militares. Además, se instruía y fomentaba la participación en el complejo sistema ritual mexica. Los alumnos de esta institución educativadebían vivir en sus instalaciones; de esta manera, se aprovechaba la fuerza de los jóvenes alumnos para el cultivo y las numerosas obras públicas que requería una ciudad en constante expansión, como lo era la México-Tenochtitlan. Los jóvenes debían permanecer en la escuela hasta que estuvieran listos para contraer matrimonio. Éste era un colegio estricto y práctico, enfocado a servir a la sociedad y sus necesidades; ahí se adiestraba a los discípulos en el manejo y fabricación de armas y, dependiendo de su grado de preparación, los jóvenes participaban en las actividades militares e incluso en la captura de prisioneros. En pocas palabras, la casa de los jóvenes, era el núcleo educativo y forjador de águilas y jaguares, es decir, de los guerreros valientes.

El calmécac, era la institución en la que se educaba a los hijos de los nobles. Estaba enfocado en preparar a los pupilos a ser sacerdotes, jueces, maestros o gobernantes. Historia, astronomía, música, religión y valores morales eran las principales disciplinas que se enseñaban en este sistema pedagógico. Además, los alumnos de esta escuela, cuyo nombre significa “en la hilera de casas”, obtenían preparación para oficios como la metalurgia, la escultura, la carpintería y la plumaria. Otro aspecto relevante es que tenían varias actividades nocturnas como, por ejemplo, levantarse para ir al monte a ofrecer incienso a los dioses, o pincharse con púas de maguey para ofrecerles su sangre. El calmécac era una escuela mixta, admitían a mujeres y hombres; era notablemente más estricta que el telpochcalli: en“la hilera de las casas”,por ejemplo, el castigo a una borrachera, era la muerte.

Además de estas dos escuelas, existía una institución dedicada específicamente a la poesía, el canto y la danza, el cuicacalli. Para los mexicas estas disciplinas eran consideradas lo más cercano a la divinidad, por lo que su difusión y desarrollo estaban dentro de la agenda educativa y cultural prioritarias. Poetas de renombre, músicos y danzantes distinguidos estaban a cargo de esta institución cultural en la que participaba una gran diversidad de profesores que componían las obras; hacían los arreglos musicales, y se encargaban de los coros y la coreografía que posteriormente serían presentadas públicamente. De esta manera,  a través del cuicacalli, el pueblo mexica participaba activamente en la conservación de la lengua. Al conservar ésta a través de sus formas poéticas, aseguraban una civilización duradera y trascendental.

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La transmisión del conocimiento de generación en generación resulta esencial para la transformación y evolución de una sociedad. Cultura, costumbres, oficios, pensamientos y creencias son obtenidas mediante la educación, sea esta formal o informal, institucional o familiar. Dentro de este sistema ancestral, el papel del mediador es indiscutiblemente importante; de éste y sus habilidades, preparación y método, depende la correcta catálisis del conocimiento. La lengua que permite entender el mundo, las costumbres que propician, y moderan, las relaciones interpersonales, los saberes que permiten el diario sustento son, como muchos otros, conocimientos que se adquieren paulatinamente en el día a día, dentro y fuera de lo institucional.

En las tradiciones educativas del México antiguo, resulta notable el peso que se le daba a los padres como tutores, de ellos dependió por completo la fase inicial en la formación de una persona. Por otra parte, el respetuoso lugar dado a los ancianos dentro de este sistema educativo es admirable: sin su sabiduría y visión del mundo, sin una inclusión de este grupo social a las sociedades, muchos conocimientos se hubiesen perdido.

Por último, de las formas de educación del México prehispánico sería preciso conservar la intención de trascender como sociedad a través de la educación artística: el arte visto, a la vez, como vehículo transmisor (sagrado para los antiguos mexicas), y como instrumento que conserva la sociedad, una herramienta de sobrevivencia. 

En ese sentido, La Vaca Independiente valora la transmisión de conocimiento transgeneracional y el poder del arte como vehículo de aprendizaje a través de los programas de Promotores Culturales de la iniciativa Baktún – Pueblo Maya; y con la ardua labor que día a día realiza el Instituto DIA, que, a través de distintas estrategias y un énfasis en la importancia del papel de sus mediadores, se dedica a educar a través del arte y sus fascinantes posibilidades.

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