Un recorrido surreal por Xilitla (de la mano de Tilda Swinton)

11 | 04 | 2020

Esta colección de imágenes resultó del encuentro entre un personaje extraordinario y un espacio casi imposible…

“Lo más admirable de lo fantástico es que lo fantástico no existe, todo es real”, aseguró alguna vez André Breton. Esa calidad fantasiosa y al mismo tiempo palpable, ese espíritu lleno de misterio, es una parte esencial del surrealismo que, además de invaluables pinturas, esculturas y obras escritas, dio como resultado un portentoso jardín en medio de la selva mexicana.

Hace unos años, ese reino vegetal fue el escenario para una sesión fotográfica de la W Magazine, tan interesante en términos estéticos como conceptuales. Durante la sesión se reunieron dos elementos excéntricos y cautivadores: el jardín surrealista de Edward James en Xilitla, San Luis Potosí, y la presencia de un personaje que desde hace años brilla por su rareza, inteligencia y talento, la actriz escocesa Tilda Swinton.

Aunque al ver las imágenes podría parecer lo contrario, el jardín escultórico es real: tiene como nombre Las Pozas y se encuentra en la parte alta de la Huasteca Potosina, ubicada en la región central de México. Este espacio es habitado por escaleras de caracol que conducen a la nada (o al cielo), planchas enmohecidas que flotan en el aire y forman desniveles que parecieran moverse entre marcos de puertas góticas, columnas con flores gigantes, pozas de agua cristalina y una vida vegetal tan exuberante, que en momentos es abrumadora. Envueltos en un rítmico dramatismo, todos estos elementos se integran orgánicamente para formar un espacio único en el mundo, un poema arquitectónico-vegetal hecho de concreto pigmentado.

La curiosidad que florece ante la existencia del jardín surrealista es solo natural, ¿quién pudo concebir este alucinante edén? El responsable fue un poeta, escultor y mecenas del surrealismo, el británico Edward James (1907-1984).

Heredero de una fortuna millonaria, llegó a México en la década de 1940 en busca de un terreno donde vivir y plantar orquídeas —una de sus grandes obsesiones. Fue entonces cuando llegó a Xilitla. Inmediatamente, quedó maravillado con este paradisiaco lugar y compró una propiedad de 37 hectáreas. Dos décadas después, una helada terminó con su proyecto de floricultura y fue entonces cuando James decidió crear un jardín escultórico. Su hechura llevó casi 20 años, y se trata, sin duda alguna, de la obra cumbre de este multifacético y poco conocido artista —amigo y colega estético de Salvador Dalí, Luis Buñuel, René Magritte, Leonora Carrington y Remedios Varo, entre otros.

Varias décadas después, y tras la creación del Fondo Xilitla, administrado por la Fundación Pedro y Elena Hernández, el lugar adquirió nuevos bríos para continuar irradiando su particular hechizo. Fue en 2013 cuando la W Magazine planteó una sesión fotográfica que reuniría la extrañísima presencia de la actriz, Tilda Swinton, el excéntrico jardín de Sir Edward James y el trabajo del reconocido fotógrafo británico, Tim Walker. El resultado fue una colección de 19 espectaculares imágenes que rinden, en cada captura, un homenaje al surrealismo —y a su infinito interés por plasmar el subconsciente humano.

Las imágenes están plagadas de símbolos y arquetipos, comenzando por dos más que obvios: la mujer y el jardín. El primero, materializado en la singular belleza de Swinton (ataviada con un impecable vestuario), remite a los personajes femeninos en los cuadros de Remedios Varo o Leonora Carrington; mientras que el segundo, rebozando en fragante atemporalidad, nos transporta a pasajes bíblicos o reinos de fantasía. La colección de fotografías es un acierto estético y también simbólico: supo reunir la obra de un creador cuyo material de creación fue la naturaleza y de una artista cuya sola corporeidad es capaz de invitarnos a atestiguar mundos que quizá nunca existieron (o todo lo contrario).

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