Siete espectaculares especies endémicas de México

08 | 01 | 2021

El nuestro es un país con una diversidad desbordante, habitado por una gran cantidad de especies. Para apreciarlas y protegerlas, es necesario conocerlas.

Existen 12 naciones en el mundo que están clasificadas como países megadiversos, y México se encuentra en el quinto lugar. Las naciones en esta lista se caracterizan por la riqueza de especies animales y vegetales que albergan, y por los hábitats que ahí se despliegan. No es una sorpresa que nuestro país se encuentre en este listado: México tiene una enorme diversidad de ecosistemas, terrestres y marinos, cuenta con litorales en dos océanos, y es hogar de 70% de la variedad de especies de plantas y animales del mundo.

Expertos de la CONABIO han contado las especies que habitan México: 23,424 especies de plantas, 564 mamíferos, 1,150 aves, 864 reptiles y 376 anfibios, además de una enorme variedad de hongos y otros microorganismos que dan a nuestro país una diversidad genética inmensa. Lamentablemente, a causa de la explotación desmedida del mundo natural a manos del ser humano, muchos de estos seres vivos se encuentran en peligro.

En 2019, la SEMARNAT publicó una actualización de las especies amenazadas que habitan el territorio mexicano, esta suma 2,678 especies en distintos grados de peligro. Son datos devastadores que reflejan una realidad global y la urgencia de repensar la manera en que habitamos nuestro planeta. Una de las muchas maneras que existen de cuidar nuestro hogar es conocerlo y observar de cerca a los seres vivos que habitan sus ecosistemas. Después de todo, ¿cómo podemos cuidar algo que no conocemos?

A continuación, compartimos una selección de especies endémicas del territorio mexicano, un breve listado que invita a conocer a algunos de los seres que comparten este exuberante país con nosotros.

Ajolote

Ruben Undheim – Creative Commons

El ajolote (Ambystoma mexicanum) es un anfibio endémico de los lagos del Valle de México, específicamente del área de Xochimilco. Se trata de una especie que, por ser habitante del centro del país, se ha convertido en un símbolo de la zona lacustre  de dicha región. Una de sus particularidades es que estos animales llegan a la edad adulta sin pasar por un proceso de metamorfosis; en vez de desarrollar pulmones y vivir en la tierra, pasan toda su vida siendo seres acuáticos y conservan sus branquias. El encantador ajolote es una especie amenazada por las afectaciones que ha vivido su ecosistema en décadas recientes. Se trata de un tesoro viviente cuya protección es urgente.

Ciprés de Guadalupe

Joey Malone – Creative Commons

Este magnífico árbol (Cupressus guadalupensis) es una especie endémica de la Isla de Guadalupe, frente a la costa de Baja California, en el Océano Pacífico. Sus hojas tienen forma de escamas y puede llegar a medir hasta 20 metros. De la familia de los cipreses, este árbol está considerado en peligro de extinción por su tala desmedida como árbol maderable y por la introducción de especies animales extrañas a su ecosistema, desde finales del siglo XIX.

Lobo mexicano

Ltshears – Creative Commons

El lobo mexicano (Canis lupus baileyi) es una de las cinco subespecies de lobo gris que habitan el norte del continente americano, también es la más pequeña. Habitante del desierto de Sonora y Chihuahua, también habita el sur de Estados Unidos. Durante el siglo XX, debido a la caza desmedida, la reducción de sus hábitats y también de sus presas naturales (como los ciervos), esta especie estuvo en peligro de desaparecer, y para 1950 ya no existían lobos mexicanos en estado salvaje. En 1990 se clasificó como una especie “extinta en estado silvestre”. Afortunadamente, en 2014 se informó del nacimiento de la primera camada silvestre de lobos mexicanos en la Sierra Madre Occidental.

Vainilla

H. Zell – Creative Commons

Pocos saben que la vainilla, planta dueña de un sabor exquisito, es una orquídea. La Vanilla planifolia (una de las 110 especies de vainilla) es nativa de México, y existen registros antiguos de su uso en la cultura totonaca como parte de su vida cotidiana, sus rituales y relaciones comerciales. Pero esta planta fue un producto muy cotizado y usado en toda Mesoamérica, un tesoro que nuestra tierra ha dado al mundo.

Dragoncito azul

Derek Ramsay – Creative Commons

El dragoncito azul (Abronia graminea) habita la Sierra Madre Oriental (especialmente Puebla y Veracruz), y es una especie de reptil endémica de México. Se trata de una lagartija arborícola que destaca por sus hermosos colores, que pueden ir desde el amarillo verdoso hasta el turquesa, dependiendo de su alimentación. Tristemente, esta especie entró a la lista de especies en peligro de extinción en 2007; esto se debe a que muchas personas las matan por creer que son venenosas (no lo son), y a que son capturadas y exportadas como animales exóticos en todo el mundo.

Vaquita marina

Paul Olson

La vaquita marina (Phocoena sinus) es un mamífero marino endémico del Golfo de California. Se trata de una de las especies más amenazadas de nuestro país, una que hoy se encuentra al borde de la extinción: de acuerdo a investigadores, hoy solamente quedan 19 ejemplares de esta pequeña marsopa en estado salvaje. La vaquita es una de las especies más pequeñas de cetáceos, que presenta una pigmentación alrededor de los ojos, lo que le da una apariencia “bovina”, de ahí su nombre. Una de las varias causas de la tremenda disminución de sus poblaciones es la pesca desmedida: a menudo, las vaquitas quedan atrapadas en las redes de los pescadores en busca de otras especies marinas.

Serpiente de cascabel de Santa Catalina

Yinan Chen – Creative Commons

Crotalus catalinensis es el nombre científico de esta espectacular serpiente de color crema grisáceo. Su nombre se debe al lugar del que son endémicas, la Isla Santa Catalina, ubicada en el Golfo de California. Este reptil venenoso tiene un cuerpo delgado y pequeño, y una de las características distintivas de esta serpiente de cascabel es que, de hecho, no tiene cascabel. Esto se debe a que el último segmento de su cola se cae inmediatamente después de que muda de piel, en vez de permanecer adherida a su cuerpo, como pasa con otras serpientes de su tipo. Algunos expertos creen que esto es una adaptación evolutiva local que les permite cazar pájaros.

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Porque para cuidar algo es necesario conocerlo y porque nuestro país resguarda un tesoro invaluable encarnado en los seres vivos que lo habitan (nuestro patrimonio biocultural), nace Sal a Pajarear, una iniciativa de La Vaca Independiente dedicada a la observación de aves en estado natural y la formación de grupos de observación en las comunidades que viven cerca de ellas, especialmente en regiones de la Península de Yucatán. Se trata de un esfuerzo que promueve el respeto, la admiración y la apreciación de una enorme cantidad de pájaros, muchos de ellos en peligro.

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